sábado, 26 de septiembre de 2015




He escuchado esta canción y me ha recordado a un texto que se titula "La chica que hace taichí en el parque". No tiene mucha relación a simple vista. Pero sí la tiene si la chica que hace taichí en el parque entrena escuchando a Izal.

La chica que hace taichí en el parque
cuando hace taichí no piensa
en el autobús de las diez y cuarto.
Solo piensa en ella y su movimiento,
en ella y su quietud,
en ella y el entorno
de ella.
La chica que hace taichí en el parque
cuando no hace taichí
solo piensa en los días
en los que hace taichí en el parque
y se imagina a una contrincante
que es igual en todo a ella
y la vence
y recoge sus movimientos,
su quietud y sus armas
y se va a hacer taichí a otro sitio
sin hacerlo.

(Guillermo)

miércoles, 23 de septiembre de 2015

«En cualquier caso es importante destacar que lo que evoluciona son las lenguas, no la facultad del lenguaje en cuanto tal. Con independencia de cómo se logre explicar —si se logra alguna vez— el surgimiento evolutivo de la facultad lingüística, lo cierto es que  el código abstracto del lenguaje no evoluciona. El latín del siglo II a. J. C. era de una manera y los latines del siglo XXI d. J. C. (el español, el gallego-portugués, el catalán, el francés, el italiano...) son de otra, pero la facultad que permitía a un niño de la antigua Roma aprender su lengua es exactamente la misma que permite a nuestros niños aprender la suya. Y a los niños chinos y a los quechuas y a los árabes. He aquí un nuevo y sorprendente paralelismo: el código genético que subyace a todos los genomas de los seres vivos surgió una sola vez y ya no se ha modificado; de la misma manera, el código lingüístico que subyace a todas las lenguas también es único e invariable habiendo surgido una sola vez en la historia de la Humanidad».

El origen del lenguaje, Ángel López García, Tirant lo Blanch, Valencia, 2010.

miércoles, 9 de septiembre de 2015

«Lo expresó muy bien Juan de Valdés en su Diálogo de la lengua: "...el estilo que tengo me es natural y sin afetación ninguna escrivo como hablo; solamente tengo cuidado de usar de vocablos que sinifiquen bien lo que quiero dezir, y dígolo quanto más llanamente me es possible, porque a mi parecer, en ninguna lengua está bien la afetación". Valdés coincide con don Juan Manuel en que "todo el bien hablar castellano consiste en que digáis lo que queréis con las menos palabras que pudiéredes".

«Si se pueden componer sinfonías geniales y muy distintas con solo unas cuantas notas (siete notas básicas con sus bemoles), ¿qué no se podrá hacer con un léxico de noventa mil palabras? El genio del idioma es creativo. Como dijo Coseriu, "no aprendemos una lengua, sino que aprendemos a crear en una lengua"».

El genio del idioma, Álex Grijelmo, Taurus, Madrid, 2004.

viernes, 4 de septiembre de 2015

«LA PREGUNTA


ME despierta en la noche una pregunta
que no sé contestar, que ni siquiera
puedo llegar a formular, que se me escapa.
Y sin embargo sé que puesta en juego
mi vida toda está en sola esa pregunta
evanescente, que con intermitente regularidad
una vez y otra vez vuelve a mis noches.
En mis inconscientes, temerosas,
felices noches infantiles ya estaba
y desde entonces nunca más se fue del todo
definitivamente, sino para volver, así como hoy
ha vuelto a visitarme. Ahora intranquilo,
desvelado, oigo toser en las habitaciones vecinas,
pasos en el piso de arriba o de al lado,
alguien que ha encendido una luz
—la claridad instantánea se filtra a través de las rendijas
de la persiana— y que ha abierto un grifo,
alguien tal vez inquieto como yo, insomne,
y que trata de hacerse y contestar una pregunta
parecida a la mía».

Raro, Lorenzo Martín del Burgo, Renacimiento, Sevilla, 1982.