lunes, 15 de junio de 2015

Los momentos no se pueden repetir, ni comunicar*

«Hace ya tiempo que desistí de hablar con alguien de dinero o de arte. En el momento en que los dos entramos en discusión, nunca nos ponemos de acuerdo: el arte está invariablemente mal pagado o lo está excesivamente. En un circo ambulante inglés conocí una vez un payaso que en lo profesional valía veinte veces lo que yo y era diez veces más artista que yo, y que sin embargo no llegaba a ganar diez marcos al día: se llamaba James Ellis, rozaba ya la cincuentena, y cuando le invité a cenar —hubo tortilla con jamón, ensalada y pastel de manzana — la comida le sentó mal: hacía diez años que no comía tanto de una vez. Desde que conocí a James jamás he vuelto a discutir de dinero ni de arte».

«Yo creo que nadie en el mundo comprende a un payaso, ni siquiera otro payaso, porque siempre entran en juego la envidia o la rivalidad».

«Tiene que divertirme lo que hago, o me pongo enfermo».

«"De ti no hay quien saque nada en limpio", dijo, "dame una respuesta clara. Te pago los estudios, donde tú quieras, me es igual. Londres, París, Bruselas. Lo mejor".
"No", dije cansado, "sería una equivocación. No necesito más estudios, solamente trabajar. Estudié desde los trece o catorce años hasta los veintiuno. Solo que vosotros no lo notásteis. Y si Genneholm dice que todavía me conviene estudiar, es más estúpido de lo que pensé"».

«"Pero, ¿qué clase de persona eres tú?", preguntó. "Soy un payaso", dije, "y colecciono momentos. Adiós". Y colgué.»

*El título y el contenido de la hoja pertenecen a:
Opiniones de un payaso, Heinrich Böll.
Traducción de Lucas Casas.

jueves, 11 de junio de 2015

La traducción como táctica apropiacionista

William Carlos William escribió:

I have eaten
the plums
that were in
the icebox

and which
you were probably
saving
for breakfast

Forgive me
they were delicious
so sweet
and so cold

Y a mí me ha salido esto:

He cogido
los pulmones
que había en la caja fuerte

son los mejores pulmones
que te he quitado nunca

Perdóname, por favor,
por usar la palabra pulmones
en un poema
pero es que son los mejores
pulmones
que he desayunado
nunca.

Ejercicio del taller "Armar y desarmar: la potencia de las palabras", impartido por Ana Gorría en La casa encendida.

lunes, 8 de junio de 2015

Enchufo la radio y busco radio tres*

«Viviendo en el norte de cualquier sitio, uno tiene tendencia a la frondosidad y a la lozanía. En el norte, uno es siempre verde y tierno. En el norte, lloramos todos mucho porque nos va muy mal y nos damos cuenta. Si cantásemos hasta desgañitarnos es posible que fuésemos más sordos y más felices. Deberíamos salir a la calle y olvidar de una vez por todas esta cosa tan estúpida que es la tristeza».

«Santiago, la lluvia, los paraguas migratorios, los miércoles que erizan los nervios, la biblioteca de historia, la biblioteca nerviosa, la lluvia erizada, los paraguas migratorios, las historias de los miércoles. Todo a la larga, en esta ciudad traspasada por la lluvia, gira alrededor de los paraguas, los paragüeros y las desventuras que conlleva el tráfico de paraguas y paragüeros. Me gustaría tener un paraguas idéntico durante al menos una semana. Odio este ojo por ojo paragüístico que me sume en un total desconcierto, en desesperado escepticismo. Quiero tener un solo paraguas. Igual que quiero tener una sola chica. Que me devuelvan mi paraguas, que soy monógamo».

«Todo parece alegre pero nunca es más que un poco alegre».

«A pesar de la primavera no somos felices».

«El desorden creativamente dispuesto por sillones y alfombras nos recuerda que Mara estudia filología y que domina el latín vulgar».

*El título y el contenido pertenecen al siguiente libro: Anatol y dos más, Blanca Riestra, Anagrama, Barcelona, 1996.

viernes, 5 de junio de 2015

Me gustan y no me gustan las arañas*

«Durante los diez últimos años de su vida, mi madre fue perdiendo poco a poco la memoria. A veces, cuando iba a verla a Zaragoza, donde ella vivía con mis hermanos, le dábamos una revista que ella miraba atentamente, de la primera página a la última. Luego, se la quitábamos para darle otra que, en realidad, era la misma. Ella se ponía a hojearla con idéntico interés».

«Una vida sin memoria no sería vida, como una inteligencia sin posibilidad de expresarse no sería inteligencia».

«Ocurrió que, en 1640, la rueda de una carreta le aplastó una pierna a un tal Miguel Juan Pellicer, vecino de Calanda, y hubo que amputársela. Ahora bien, era éste un hombre muy piadoso que todos los días iba a la iglesia, metía el dedo en el aceite de la lamparilla de la Virgen y se frotaba el muñón. Una noche, bajó del cielo la Virgen con sus ángeles y éstos le pusieron una pierna nueva».

«De todos los seres vivos que he conocido, Federico es el primero. No hablo ni de su teatro ni de su poesía, hablo de él. La obra maestra era él. Me parece, incluso, difícil encontrar a alguien semejante. Ya se pusiera al piano para interpretar a Chopin, ya improvisara una pantomima o una breve escena teatral, era irresistible. Podía leer cualquier cosa, y la belleza brotaba siempre de sus labios. Tenía pasión, alegría, juventud. Era como una llama».

Tanto el título como el contenido de la hoja pertenecen a este libro que resume la vida de uno de nuestros mejores cineastas:
*Mi último suspiro (memorias), Luis Buñuel, Plaza & Janés, Barcelona, 1982.

martes, 2 de junio de 2015

Los 1,001 años de la lengua española*

«También le quiero decir que, a diferencia de otras historias, la mía no dedica un capítulo por separado al español de América, a manera de complemento o de apéndice. La falta no se debe ciertamente a que la materia me parezca secundaria y desdeñable, sino a todo lo contrario. Somos americanos la inmensa mayoría de los hablantes de español. El "español de América" no tiene por qué ser tratado aparte. El posesivo "nuestra" de "nuestra lengua" nos engloba a todos por igual. Tan hispanohablante es el nacido en Almazán, provincia de Soria, como el nacido en Autlán, estado de Jalisco. Muy escondida, muy disfrazada a veces, pero muy tenaz, existe en muchos españoles y en muchos hispanoamericanos la idea de que el español de América es, en alguna forma, menos bueno, menos correcto, menos "legítimo" que el de España. En mi libro no encontrará el lector ningún apoyo para semejante idea, que me es ajena por completo».

«Irónicamente, la última carta de Erasmo a Vergara, interceptada por los inquisidores, contenía un elogio de los viajes, de esa comunicación con otras gentes que es como "un injerto de la inteligencia", y le decía: "Nada hay más hosco que los seres humanos que han envejecido en su pueblo natal, y que odian a los extranjeros y rechazan cuanto se aparta de los usos del terruño"».

«Quien desprecia al gañán, al baturro, al obrero, al indio, está muy lejos de la discreción. El discreto que abre el oído exterior y el oído interior a un buen discurso humano pronunciado por un viejo campesino iletrado, y oye expresiones como "mesmo", "haiga", "truje", "jediondo", "la calor", "naiden", etc. podrá sonreír, pero no por burla, sino por deleite. El no discreto pone tabiques entre él y un interlocutor probablemente maravilloso. El discreto es un apreciador de los otros lenguajes. La consciencia de su propia norma lingüística lo hace capaz de comprender como "mesmo" y "la calor" dejan de ser "incorrecciones" y regresan a lo que son: voces hermosas y significativas».

«La palabra "México" dejó de pronunciarse MÉSHICO en el momento mismo en que "xabón" pasó a pronunciarse JABÓN».

«La gramática de un idioma es como su esqueleto, lo que más resiste al cambio».


«El manual de cultura lingüística serviría para hacer comprender cómo todas las realizaciones del español son legítimas. No hay aquí buenos y malos. Lo que hay es una multiplicidad de "realizadores" de eso impreciso, de eso abstracto, de eso irreal que es la entidad única llamada "el español".
Nuestra lengua es la suma de nuestras maneras de hablarla».

*Los 1,001 años de la lengua española, Antonio Alatorre, Fondo de Cultura Económica, 1995, México.