martes, 16 de diciembre de 2014



«Acaso me equivoque, pero creo que se puede conocer a una persona solo por su risa; si la risa de un desconocido os parece simpática, tened por cierto que es un buen hombre».

«La realidad es diversa hasta el infinito y escapa a las deducciones más ingeniosas del pensamiento abstracto; no admite clasificaciones netas y precisas. La realidad tiende siempre al fraccionamiento, a la variedad ilimitada».

La casa de los muertos, F. Dostoiewski.

viernes, 14 de noviembre de 2014



«¡No te puedes imaginar, Vicenta, lo que uno descubre caminando! Y pa esto, solo es necesario una cosa: echarse a andar. Como veis, está al alcance de cualquier desgraciao. Luego, eso sí, viene lo más difícil: abrir los ojos».

El gran sapo, Lauro Olmo.

viernes, 7 de noviembre de 2014

Así trabaja Agustín Fernández Mallo:

«-¿Y cómo mide el interés de sus historias? ¿En soledad o se las cuenta a alguien?
-Siempre en soledad. Tal como yo soy y tal como trabajo, si verbalizo las cosas después me parece que ya están hechas y, de algún modo, destruidas. Es muy interesante lo que usted me pregunta, ya que “contar” una historia y “escribir” una historia son modos de representar la realidad que no tienen mucho que ver. La novela es un mecanismo de escritura, eminentemente metafórico, que poco tiene que ver con “contar” una historia, que es la tradición oral. De modo que, contestando a su pregunta: no, no le cuento a nadie lo que escribo, ¡ni siquiera a mí mismo! Sencillamente me siento y me pongo a escribir».

La  entrevista  completa  está  aquí:
http://www.elcultural.es/revista/letras/Agustin-Fernandez-Mallo/34016

viernes, 31 de octubre de 2014

«Pensé  de  los  que  ya  no  viven:  alguna  vez  pescadores  de  ondas  los  congregarán,  de  nuevo,  en  el  mundo».

La  invención  de  Morel,  Adolfo  Bioy  Casares. 

viernes, 17 de octubre de 2014

«Me atrevo a dar un consejo a los lectores. En las librerías, no dediquen mucho tiempo a las novedades. Los clásicos nunca defraudan. Hace mucho que las editoriales le abrieron la puerta a los best-seller. Son los nuevos bárbaros, pero con portadas plastificadas y profusión de colores. Hace unos días, recorrí varias librerías de Alcalá de Henares y solo en una encontré una obra de Miguel de Unamuno, casi escondida en un estante lleno de títulos pueriles. Compré el libro y me senté en la Plaza de Padre Lecanda, cerca de la fachada renacentista del Palacio arzobispal, pensando que la belleza es un gesto de resistencia contra la mediocridad triunfante. Jorge Luis Borges concibió el paraíso con forma de biblioteca, pero no creo que este Felices los felices de Yasmina Reza pudiera incluirse en esa dicha imaginaria».

Fragmento de una reseña de Rafael Narbona aparecida en El cultural el 3 de octubre. La negrita es suya y lo será de cualquiera que lea con sentido crítico.

Pueden leerla completa aquí si quieren:

http://www.elcultural.es/revista/letras/Felices-los-felices/35239

miércoles, 24 de septiembre de 2014

«On  raconte  le  cas  d'un  célèbre  chimiste  allemand  dont  le  mariage  n'a  pu  avoir  lieu,  parce  qu'il  avait  oublié  l'heure  de  la  cérémonie  et  qu'au  lieu  de  se  rendre  à  l'église  il  s'était  rendu  à  son  laboratoire.  Il  a  été  assez  avisé  pour  s'en  tenir  à  cette  seule  tentative  et  mourut  très  vieux,  célibataire».

«Un  jour  vient  où  les  mêmes  hommes  pensent  sur  les  mêmes  choses  autrement  que  la  veille».

Introduction  à  la  psychanalyse,  S.  Freud.

lunes, 22 de septiembre de 2014

«—Maestro,  entonces,  ¿cuál  es  la  mejor  forma  de  enfrentarse  con  la  fuerza?

Teh  se  inclina,  mostrando  su  aprecio  ante  la  pregunta.

—Dado  que  apreciamos  la  paz  y  la  tranquilidad  más  que  la  victoria  —dice—,  hay  un  método  simple  que  debe  ser  preferido  para  enfrentarse  con  todas  las  formas  de  fuerza  que  sean  utilizadas  contra  nosotros.

—¿Y  cuál  es  ese  método,  señor?  —pregunta  otro  discípulo.

—Escapar  a  la  carrera  —dice  con  gran  seriedad  el  maestro  Teh».

Kung  fu. 1. El  camino  del  tigre,  el  signo  del  dragón,  Howard  Lee.

viernes, 12 de septiembre de 2014

«La arquitectura de las librerías es flexible: he visto librerías montadas sobre viejas iglesias, fábricas hundidas, tostaderos de café abandonados, antiguos bares, palacios o teatros, naves industriales, un local comercial recién construido, una casa entera, un portal, la calle. Conozco librerías que inmediatamente le ofrecen al visitante derecho de asilo sin necesidad de que nadie le diga nada ni le pregunte qué quiere, como si lo invitaran a adentrarse en el local y dejarse llevar de un espacio a otro, encantado, atraído de libro en libro hacia el fondo del laberinto. Pero también he estado en librerías vigilantes que reciben al que entra como a un intruso y le niegan lo que para mí es el placer esencial de una tienda de libros: la libertad de pasear y divagar entre los anaqueles, por escasos que sean, por reducidas que sean las dimensiones del local, y aunque todos sus volúmenes quepan, amontonados, en una mesa».

Fragmento del artículo de Justo Navarro en Revista Mercurio, número 163. Pueden leer el capítulo completo aquí:  http://revistamercurio.es/temas/palacios-de-la-memoria/

miércoles, 10 de septiembre de 2014

Nulla dies sine linea. Anula una línea cada día*

El  amor  es  mientras  no  lo  es  del  todo.
(Eduardo  Torres).
***

   «En  la  calurosa  tarde  de  verano  un  hombre  descansa  acostado,  viendo  al  cielo,  bajo  un  árbol;  una  manzana  cae  sobre  su  cabeza;  tiene  imaginación,  se  va  a  su  casa  y  escribe  la  Oda  a  Eva.
   En  la  calurosa  tarde  de  verano  un  hombre  descansa  acostado,  viendo  al  cielo,  bajo  un  árbol;  una  manzana  cae  sobre  su  cabeza;  tiene  imaginación,  se  va  a  su  casa  y  establece  la  Ley  de  la  Gravitación  Universal.
   En  la  calurosa  tarde  de  verano  un  hombre  descansa  acostado,  viendo  al  cielo,  bajo  un  árbol;  una  manzana  cae  sobre  su  cabeza;  tiene  imaginación,  observa  que  el  ábol  no  es  un  manzano  sino  una  encina  y  descubre,  oculto  entre  las  ramas,  al  muchacho  travieso  del  pueblo  que  se  entretiene  arrojando  manzanas  a  los  señores  que  descansan  bajo  los  árboles,  viendo  al  cielo,  en  las  calurosas  tardes  de  verano».

*Cuentos,  fábulas  y  Lo  demás  es  silencio,  Augusto  Monterroso.   

martes, 2 de septiembre de 2014

«Escuchaba  a  un  ciclista  de  alta  competición  que  decía  que  en  esas  carreras  tan  largas,  de  tantos  días,  hay  momentos  en  los  que  solo  se  ve  carretera.  "¿Y  qué  haces  en  esos  momentos  tan  duros  y  con  ganas  de  abandonar?",  le  preguntaron.  "Yo  sigo  pedaleando",  contestó».

El  regalo  de  sí  mismo.  Educarnos  para  educar,  José  Ramón  Urbieta,  Narcea,  Madrid,  2005.

lunes, 1 de septiembre de 2014

«Estábamos  metidos  en  el  tráfico
sobre  el  Puente  de  Brooklyn,
así  que  rogué  a  los  poetas
sentados  en  la  parte  de  atrás  de  mi  taxi
que  escribieran  un  poema  para  ti.

Ellos  preguntaron
si  tú  eres  como  la  luna
o  como  los  árboles.

Dije:  —No,
ella  es  como  el  puente
cuando  hay  tanto  tráfico
que  tengo  tiempo
de  observar  los  barcos
en  el  río».

Soldados  en  el  jardín,  Martín  Espada,  El  gaviero  ediciones,  Almería,  2009.

sábado, 30 de agosto de 2014

«LARS:  Habrá  que  pensar  que  he  crecido  poco  y  mal.
THEA:  (tomando  la  cara  de  Lars  entre  sus  manos).  No;  eso  quiere  decir  que  has  seguido  siendo  el  mismo,  que  tú  no  te  has  alienado  como  los  demás.

SEÑORA  PETERSEN:  Le  explicaré,  señor  Rector.  Soy  la  directora  de  una  sociedad  de  obras  de  caridad.  Y,  en  efecto,  Thea  viene  a  menudo  a  ayudarme.  Montamos  ambas  en  nuestras  bicicletas  y  en  un  minuto  no  somos  más  que  dos  pequeñas  manchas  grises,  que  disminuyen  y  desaparecen». 

Si  volviera  el  verano,  Arthur  Adamov.

miércoles, 20 de agosto de 2014

«A  veces  los  libros  estaban  bien  colocados,  bajo  sus  rótulos  correspondientes,  pero  otras  veces  se  encontraban  por  ahí,  desperdigados,  en  cualquier  sitio.  Cuando  empecé  a  comprender  mejor  a  las  personas,  caí  en  la  cuenta  de  que  ese  increíble  desorden  era  una  de  las  cosas  que  la  gente  apreciaba  en  Libros  Pembroke.  No  venían  solo  a  comprar  un  libro,  soltar  la  pasta  y  darse  el  piro.  Se  quedaban  un  buen  rato.  Ellos  lo  llamaban  mirar,  pero  más  bien  parecía  que  estaban  excavando  una  mina.  Me  sorprendía  que  no  trajesen  palas.  Cavaban  en  busca  de  tesoros  con  las  manos  desnudas,  hundiendo  a  veces  los  brazos  hasta  las  axilas,  y  cuando  extraían  alguna  pepita  literaria  de  algún  montón  de  escoria,  se  sentían  muchísimo  más  felices  que  si  hubieran  llegado  y  hubiesen  comprado  directamente  el  libro».

«Una  vez,  en  un  bar,  un  hombre  me  preguntó  que  a  qué  sabían  los  libros,  "así,  por  término  medio".  Se  me  ocurrió  una  respuesta  inmediata,  pero  no  quise  hacer  que  se  sintiera  totalmente  idiota,  de  modo  que  hice  como  que  me  lo  pensaba  y  al  cabo  de  un  rato  le  contesté:  "Amigo  mío,  dado  el  abismo  que  separa  todas  tus  experiencias  de  todas  las  mías,  lo  más  cerca  que  te  puedo  situar  de  ese  sabor  tan  único  es  decirte  que  los  libros,  así,  por  término  medio,  saben  a  lo  mismo  que  huele  el  café"».

Firmin,  Sam  Savage. 

lunes, 11 de agosto de 2014

«Tras  admitir  que  en  el  pasado  había  dicho  ("pero  no  sé  a  quién")  que  había  "nacido  cristiano  y  quería  vivir  como  cristiano,  pero  que  si  hubiese  nacido  turco  habría  querido  seguir  siendo  turco",  Menocchio  añadió:  "Escuchadme  por  gracia,  señor.  Había  un  gran  señor  el  cual  declaró  heredero  suyo  al  que  tuviese un  cierto  anillo  suyo  precioso;  y  llegando  su  muerte  mandó  hacer  otros  dos  anillos  iguales  al  primero,  y  como  tenía  tres  hijos,  y  a  cada  hijo  dio  un  anillo,  cada  uno  de  ellos  estimaba  ser  heredero  y  tener  el  verdadero  anillo,  pero  por  su  similitud  no  se  podía  saber  con  certeza.  Del  mismo  modo  Dios  padre  tiene  varios  hijos  que  ama,  es  decir  los  cristianos,  los  turcos  y  los  hebreos,  y  a  todos  ha  dado  la  voluntad  de  vivir  en  su  ley,  y  no  se  sabe  cuál  es  la  buena:  por  eso  dije  que  habiendo  nacido  cristiano  quiero  seguir  siendo  cristiano,  y  si  hubiese  nacido  turco  querría  vivir  como  turco"».

El  queso  y  los  gusanos,  Carlo  Ginzburg. 

jueves, 7 de agosto de 2014

La música de la conversación y (III)

«Esther  Peñas.—  ¿Una  mujer  fascinada  por  lo  que  ha  trascendido  a  lo  largo  de  los  siglos  piensa  "que  la  propia  existencia  es  una  apología  de  lo  banal"?

Nélida  Piñón.—  Bueno,  en  portugués  la  palabra  exacta  es  "cotidiano".  Lo  cotidiano  es  lo  que  nos  salva,  sospecho.  Y  lo  que  me  ha  preservado  de  una  cierta  simplicidad.  Lo  cotidiano  te  ofrece  la  capacidad  de  reír,  de  disfrutar  con  las  pequeñas  cosas.  Por  ejemplo,  esta  misma  mañana  me  he  levantado  con  la  felicidad  de  que  iba  a  desayunar  dos  huevos  fritos.  Te  puede  parecer  ridículo,  pero  para  mí  este  tipo  de  cosas  tienen  un  sentido  casi  teológico,  adquieren  —una  mirada,  un  abrazo,  una  nota  escrita  con  cariño  a  un  compañero—  una  dimensión  sagrada,  extracotidiana,  trascendente.  Todo  tiene  trascendencia.  Por  eso,  cuando  me  invitan  a  impartir  alguna  conferencia  de  carácter  filosófico  me  gusta  reivindicar  el  triunfalismo  de  los  huevos  fritos.  Ustedes  no  tienen  costumbre  de  colocarlos  sobre  arroz  blanco,  pero  hacerlo  y  comérselo  con  la  brutalidad  sutil  del  camionero  es  maravilloso.  Eso  te  salva;  eso  es  felicidad;  lo  pedestre  nos  mantiene  vivos.  No  hay  que  alejarse  demasiado  de  la  realidad.  El  truco  para  mantener  los  pies  en  la  tierra  es  volver  una  y  otra  vez  al  origen».

La  música  de  la  conversación,  Esther  Peñas. 

lunes, 4 de agosto de 2014

La música de la conversación (II)

«Esther  Peñas.—  De  todos  los  actores  que  intervienen  en  el  proceso  desde  que  se  escribe  un  libro  hasta  que  llega  al  lector  (escritores,  impresores,  editores,  representantes...)  ¿por  cuál  siente  debilidad?

Mario  Muchnik.—  Bailamos  mucho  en  torno  a  esa  hoguera.  De  todos  ellos,  tengo  reverencia  por  el  librero,  una  persona  que  está  dispuesta  a  jugarse  lo  poco  que  tiene  por  aquellos  libros  en  los  que  cree.  Son  pobres:  si  están  empleados  están  mal  pagados;  si  son  propietarios,  peor  pagados.  No  hay  un  solo  librero  que  se  enriquezca  vendiendo  libros;  tiene  su  capital  inmovilizado,  apilado,  y  ha  de  vender  esas  pilas  para  pagar  el  alquiler.  Pero  llega  alguien,  le  deja  un  libro,  le  gusta  y  le  hace  un  hueco.  El  librero  aprecia  el  libro  más  que  un  impresor  y  más  que  muchos  editores».

La  música  de  la  conversación,  Esther  Peñas.

domingo, 3 de agosto de 2014

La música de la conversación (I)

«Esther  Peñas.—  ¿Mejor  leer,  aunque  sea  a  Coelho  o  Dan  Brown,  que  no  hacerlo?

Andrés  Amorós.—  Sin  duda.  Como  decía  Cervantes,  hay  que  leer  hasta  los  papeles  que  nos  encontramos  en  el  suelo.  Leer  es  lo  que  nos  abre  horizontes,  nos  forma,  nos  refina,  nos  enseña,  nos  ayuda  a  entender  la  vida,  nos  hace  mejores;  o  peores.  Es  como  comer.  Hay  que  comer.  Si  comes  bien,  mejor.  Me  consultan,  a  menudo,  padres  preocupados  porque  sus  hijos  no  leen.  Les  recomiendo  que  les  regalen  libros  acerca  de  lo  que  les  interesa.  ¿Que  a  su  hijo  le  gusta  el  fútbol?  Que  le  compren  libros  sobre  fútbol,  que  los  hay,  y  buenos.  ¿Le  fascina  el  rock?  También  hay  estupendos  ensayos  y  biografías.  Por  supuesto,  los  padres  tienen  que  leer,  porque  de  otro  modo  no  se  puede  exigir  al  hijo  que  lo  haga.  La  literatura,  como  todo  lo  importante  en  la  vida,  se  contagia,  no  se  impone».

La  música  de  la  conversación,  Esther  Peñas. 

jueves, 24 de julio de 2014

«Poco  antes  de  este  acontecimiento  capital,  se  había  producido  la  llegada  del  legendario  apóstol  budista  Bodhidharma.  Tras  soportar  algunas  incomprensiones,  el  apóstol  cruzó  el  río  Azul  y  se  estableció  en  el  monasterio  de  Chao-lin  sseu,  donde  permanecería  durante  casi  nueve  años.  A  partir  de  ese  foco  legendario,  el  budismo  haría  sentir  su  irradiación  de  forma  vigorosa  y  amplia.  Verdad  o  leyenda,  se  ha  dicho  que  de  ese  monasterio  salió  renovado  el  budismo,  y  también  se  ha  dicho  que  de  allí  salieron  las  técnicas  del  kárate.  Al  parecer,  los  monjes  del  monasterio  de  Chao-lin  sseu,  obligados  por  su  doctrina  pacifista  a  ir  desarmados,  se  vieron  impelidos  a  desarrollar  las  técnicas  del  kárate,  para  defenderse  con  manos  y  pies  desnudos  de  los  ataques  de  los  bandoleros  que  pululaban  por  la  región».

Confucio,  Marcelino  Guerrero  Villoria.  

viernes, 18 de julio de 2014

«Dans  une  autre  poésie  de  manuel  scolaire  —tu  la  connnais  sans  doute—,  un  voyageur,  après  un  longue  absence,  revient  dans  son  village  natale,  en  étranger,  oublié  de  tous  sauf  de  sa  mère,  car  l'oeil  de  la  mère  finit  par  le  reconnaître».

Franz  Kafka,  Max  Brod,  Gallimard,  París,  1966.  

martes, 15 de julio de 2014

Una dedicatoria curiosa

«A  mis  dieciséis  nietos,  Nieves,  Ángel,  María,  Begoña,  Guillermo,  Carlos,  Andrés,  Víctor,  Álvaro,  Blanca,  Arantxa,  otro  Guillermo,  Nicolás,  otro  Víctor,  Carlota  y...  el  que  viene  de  camino,  que  en  muchas  ocasiones  me  han  dado  qué  pensar  y  en  más  ocasiones  me  han  hecho  reír.  Todos  ellos  están  llamados  a  vivir  en  el  siglo  XXI  con  el  bagaje  educativo  de  la  España  del  siglo  XX».

La  educación  en  la  España  del  siglo  XX,  Víctor  García  Hoz,  Rialp,  Madrid,  1980.

viernes, 11 de julio de 2014

«Enrique  Buenaventura  estaba  bebiendo  ron  en  una  taberna  de  Cali  cuando  un  desconocido  se  acercó  a  la  mesa.  El  hombre  se  presentó,  era  de  oficio  albañil,  "perdone  el  atrevimiento,  disculpe  la  molestia":

—Necesito  que  me  escriba  una  carta.  Una  carta  de  amor.
—¿Yo?
—Me  han  dicho  que  usted  puede.

Enrique  no  era  especialista,  pero  hinchó  el  pecho.  El  albañil  aclaró  que  él  no  era  analfabeto:

—Yo  puedo  escribir,  yo  sé.  Pero  una  carta  así,  no  sé.
—¿Y  para  quién  es  la  carta?
—Para  ella.
—¿Y  usted  qué  quiere  decirle?
—Si  lo  sé,  no  le  pido.

Enrique  se  rascó  la  cabeza.
Esa  noche  puso  manos  a  la  obra.
Al  día  siguiente,  el  albañil  leyó  la  carta:

—Eso  —dijo,  y  le  brillaron  los  ojos—.  Eso  era.  Pero  yo  no  sabía  que  era  eso  lo  que  yo  quería  decir».

Bocas  del  tiempo,  Eduardo  Galeano. 

miércoles, 9 de julio de 2014

«El  escritor  fracasado
mintió  más  de  dos  veces
al  referir
cierto  sueño
de  Kierkegaard.
Voy  a  contaros
ese  mismo  sueño:
Llueve.
La  mujer  de  Laos
se  acurruca
ovillo  de  piel  azul.
Paisaje
de  charcos  amarillos.
El  cielo
es  una  fotografía
del  cielo  del  año  anterior».

El  hidroavión  de  K.,  Pedro  Casariego  Córdoba,  Ave  del  Paraíso,  Madrid,  1994.

viernes, 27 de junio de 2014



Esta  mano  que  ayer  cortó  una  rosa
y  esta  rosa  cortada  en  una  mano,
esta  que  aun  dormido  estoy  mirando
y  esta  que  aun  despierto  no  se  borra.

Este  nardo  que  ayer  fuera  paloma
y  esta  paloma  fija  que  fue  nardo
y  este  campo  de  nieve  de  una  mano
y  esta  mano  tranquila  que  reposa.

Esta  cosa  que  canta  y  esta  cosa
que  proviene  del  cisne  por  su  canto,
solo  esta  mano  y  esta  mano  sola,

aquí  la  podéis  ver  a  cualquier  hora,
esta  que  aun  dormido  estoy  mirando
y  esta  que  aun  despierto  no  se  borra.

(Nicanor  Parra)

Antología  de  la  poesía  chilena  (siglos  XVI  al  XX),  Edición  de  Lelia  Cisternas  de  Mínguez  y  José  Miguel  Mínguez  Sender.

http://www.revistamercurio.es/images/pdf/mercurio_140.pdf

miércoles, 25 de junio de 2014

¿Por qué suena alegre la campana si yo estoy triste?*

«—¡Ah,  mi  querido  amigo,  mi  viejo  amigo  Anderea!  He  aquí  lo  que  he  observado:  creáis  hombres  de  madera,  y  luego  os  reís  de  ellos.  Los  obligáis  a  amarse,  y  os  burláis  de  su  amor.  No  creéis  en  sus  tragedias,  y  los  sacrificáis  a  ellas.  ¡Ah,  Dios  mío!  Bien  claro  he  visto  que  hacéis  de  su  corazón  una  caricatura,  del  mismo  modo  que  sustituís  la  vida  por  un  trozo  de  madera.  Sí,  no  se  puede  negar  que  también  os  burláis  del  público  que  llora  y  del  público  que  ríe.  Pues  bien,  ¿qué  opináis  de  mí,  que  no  supe  reír  ni  llorar  vuestra  farsa?»


*Tanto  el  título  como  el  texto  pertenecen  a  Pequeño  teatro  de  Ana  María  Matute.

lunes, 23 de junio de 2014

PREGUNTAS  A  JULIO  CORTÁZAR

Escribe  Mario  Vargas  Llosa

«Cortázar  vive  en  el  barrio  15  de  París,  en  una  casita  angosta  y  alta  como  él,  atestada  de  libros,  cuadros  y  curiosos  objetos  que  ha  fabricado  él  mismo  o  ha  recogido  por  el  mundo.

Frente  a  su  escritorio,  en  una  especie  de  pizarrón,  prendidos  con  alfileres  como  mariposas,  hay  como  una  antología  de  lo  insólito  cotidiano,  (recortes  de  diarios,  postales,  inverosímiles  avisos  publicitarios)  que  siempre  se  renueva  y  está  al  día.

Si  un  joven  de  15  años  viniera  a  verlo  y  le  dijera:  "Quiero  ser  escritor,  aconséjeme,  qué  debo hacer",  ¿qué  le  diría?  (Pienso  en  un  joven  sudamericano).

A  semejanza  de  los  maestros  zen,  trataría  de  romperle  una  silla  en  la  cabeza.  Es  posible  que  el  joven  sudamericano  comprendiera  lo  que  hay  detrás  del  silletazo;  si  a  pesar  de  todo  mi  respuesta  no  le  resultase  lo  bastante  clara,  le  diría  que  el  solo  hecho  de  buscar  consejos  ajenos  en  materia  literaria  prueba  su  falta  de  verdadera  vocación.  Pero  tal  vez  el  silletazo  resultara  mortal  y  tendríamos  un  epígono  menos,  lo  que  es  siempre  una  ventaja  en  nuestro  país».

Cinco  miradas  sobre  Cortázar,  Vargas  Llosa,  Lezama  Lima  et  alii,  Editorial  tiempo  contemporáneo,  Buenos  Aires,  1968. 

lunes, 16 de junio de 2014

«—Je  ne  vous  dirai  rien  de  mon  enfance  ni  de  ma  jeunesse.  De  mon  éducation,  n'en  parlons  point,  je  n'en  ai  pas,  et  de  mon  instruction  je  n'en  parlerai  guère  car  j'en  ai  peu.  Sur  ce  dernier  point,  voilà  qui  est  fait.  J'en  arrive  donc  maintenant  à  mon  service  militaire  sur  lequel  je  n'insisterai  pas.  Célibataire  depuis  mon  plus  jeune  âge,  la  vie  m'a  fait  ce  que  je  suis».

Zazie  dans  le  métro,  Raymond  Queneau. 

sábado, 14 de junio de 2014

De una entrevista a Marian Recuerda (Ubú Libros, Granada), por Ginés S. Cutillas

«Intentamos  que  haya  variedad  y  un  caos  agradable.

¿Qué  gente  interesante  ha  pasado  por  ahí  y  qué  ha  aportado?

Aficionados  a  la  quiromancia.  Fans  de  las  armas  secretas  utilizadas  durante  la  Segunda  Guerra  Mundial.  Adolescentes  con  interés  en  política.  Hordas  de  niños.  Señoras  que  recitan  de  memoria  a  Calderón.  Abuelos  que  buscan  un  libro  así  de  gordo.  La  cantidad  de  historias  y  lo  aprendido  de  toda  esta  gente  no  puede  medirse.  Aparte  de  los  anónimos,  contamos  con  la  ayuda  inestimable  de  algunas  compañías  de  teatro  granadinas,  como  "Claroscuro"  y  "Remiendo  Teatro",  que  han  representado  obritas  en  nuestro  altillo».

Quimera,  número  367.

http://www.ubulibros.com/

10 Librería

miércoles, 11 de junio de 2014

«Quisiera,  además,  que  se  les  hiciese  considerar  que  la  gran  arteria  y  la  vena  arteriosa  son  de  una  composición  mucho  más  dura  y  firme  que  la  arteria  venosa  y  la  vena  cava,  y  que  estas  dos  últimas  se  ensanchan  antes  de  entrar  en  el  corazón  y  forman  allí  como  dos  bolsas,  llamadas  las  orejas  del  corazón,  que  están  compuestas  de  una  carne  semejante  a  la  suya;  que  hay  siempre  más  calor  en  el  corazón  que  en  cualquier  otro  lugar  del  cuerpo;  y,  en  fin,  que  este  calor  es  capaz  de  hacer  que,  si  entra  alguna  gota  de  sangre  en  sus  concavidades,  se  hinche  y  se  dilate  rápidamente,  como  ocurre  en  general  con  todos  los  líquidos  cuando  se  les  deja  caer  gota  a  gota  en  alguna  vasija  muy  caliente».

Discurso  del  método,  René  Descartes.

Traducción  de  Antonio  Rodríguez  Huéscar. 

lunes, 2 de junio de 2014

«¡Borrés!,  no,  no  era  Borrés,  pero  algo  parecido,  desde  luego  empezaba  por  B,  ¿no  sabes  quién  digo,  Mario?  Él,  como  muy  desaseado,  muy  a  la  pata  la  llana,  de  tu  escuela,  y  ella  andaluza,  morena,  con  el  pelo  recogido,  que  nos  llamaba  todo  el  tiempo  de  ustedes,  "porque  ustedes",  "porque  viniendo  de  ustedes",  que  contó  aquello  tan  divertido  de  la  feria  de  Sevilla,  lo  de  la  jaca,  eso,  una  de  las  veces  que  te  he  visto  reír  con  más  ganas,  ¿no  te  acuerdas?,  sí  hombre,  ¡qué  rabia!,  estábamos  sentados  según  se  entra,  así  a  mano  derecha,  en  un  diván  rojo,  todo  corrido,  él  y  tú,  enfrente,  que  él  se  subía  mucho  el  pantalón  y  luego,  al  salir,  comentamos  lo  peludo,  más  bien  soso...  ¡Barnés!  Eso  es,  Barnés,  Joaquín  Barnés,  me  parece  que  era  Joaquín,  Mario,  seguro,  ¡qué  gusto,  ay  qué  peso  se  me  ha  quitado  de  encima!».

Cinco  horas  con  Mario,  Miguel  Delibes.

miércoles, 28 de mayo de 2014

«Con  los  años  nos  hemos  convencido  de  que  lo  bueno  y  lo  malo  no  son  los  sistemas  ni  los  gobiernos,  sino  las  personas,  y  por  eso  no  nos  gusta  el  culpar  o  enaltecer  a  un  equipo  entero,  sino  que  ya  personalizamos  porque  sabemos  que  en  todos  los  sistemas  políticos  existen,  lo  mismo  que  en  la  vida  particular,  hombres  listos  y  hombres  tontos,  personas  de  bien,  generosas  y  bien  intencionadas  y  malvados,  cobardes  y  cretinos.  Por  eso  nosotros  no  decimos,  esto  es  bueno  y  esto  es  malo,  sino  este  señor  parece  buena  persona  y  este  otro  ha  hecho  esta  cosa  fea.  Con  todo  esto,  lo  que  conseguimos  es  vivir  al  margen  de  la  política,  que  es  cosa  que  cada  día  nos  interesa  menos  tal  vez  por  haber  llegado  al  convencimiento  de  nuestra  incapacidad  de  entenderla  a  derechas».

Del  prólogo  de  Don  Clorato  de  Potasa,  Edgar  Neville. 

miércoles, 14 de mayo de 2014

«Al  día  siguiente  observé  que  Bartleby  no  hacía  nada,  pues  estaba  en  pie  ante  la  ventana,  sumido  en  su  ensoñación.  Al  preguntarle  por  qué  no  escribía,  me  replicó  que  había  decidido  no  volver  a  hacerlo  jamás.

—¿Cómo?  ¿Qué  novedad  es  esta?  ¿Qué  vendrá  después?  —interrogué—.  ¿Que  ya  no  volverá  a  escribir  jamás?
—Nunca  más.
—¿Y  cuál  es  el  motivo?
—Pero,  ¿no  lo  ve  por  sí  mismo?  —replicó  con  indiferencia».

Bartleby  el  escribiente,  Herman  Melville. 

lunes, 5 de mayo de 2014

Ola sigue a ola sigue a ola*

«Cuando  se  encuentran  totalmente  sumergidos  en  ello,  los  músicos  pueden  tocar  durante  horas  el  mismo  tipo  de  sonido  sin  detenerse,  porque  se  encuentran  dentro  del  sonido».

«Hay  una  historia  de  un  hombre  que  visita  a  un  taoísta  para  buscar  la  iluminación.  Una  de  las  disciplinas  del  maestro  es  la  alfarería.  Después  de  permanecer  con  él  por  un  tiempo,  comienza  a  sentir  que  comprende.  Un  día  toma  uno  de  los  jarros  del  maestro  para  admirarlo,  y  este  se  le  desliza  de  las  manos.  Cuando  el  jarrón  se  despedaza,  siente  una  tremenda  sensación  de  pérdida.  El  taoísta  le  dice,  "¿Por  qué?  No  debes  sentir  remordimiento.  Aún  está  allí".  El  maestro  iluminado  reconoce  que  no  es  el  jarrón  lo  que  importa,  sino  la  experiencia  de  haberlo  fabricado».


*La  esencia  del  T'ai  chi,  Al  Chung-liang  Huang.

martes, 29 de abril de 2014

«A  ti  te  iría  muy  bien  —dijo  el  señor  Wonka—,  pero  desgraciadamente  la  mezcla  no  está  aun  del  todo  bien.  Es  demasiado  potente.  Funciona  en  exceso.  La  probé  ayer  con  un  Oompa-Loompa  en  la  Sala  de  Pruebas,  e  inmediatamente  una  espesa  barba  negra  empezó  a  crecerle  en  la  barbilla,  y  la  barba  creció  tan  rápidamente  que  pronto  estaba  arrastrándola  por  el  suelo  como  una  alfombra.  ¡Crecía  más  de  prisa  de  lo  que  podíamos  cortarla!  ¡Al  final  tuvimos  que  utilizar  una  cortadora  de  césped  para  controlarla!  ¡Pero  pronto  conseguiré  perfeccionar  la  mezcla!  ¡Y  cuando  lo  haga,  ya  no  habrá  excusas  para  los  niños  y  las  niñas  que  van  por  ahí  completamente  calvos!
—Pero,  señor  Wonka  —dijo  Mike  Tevé—,  los  niños  y  las  niñas  no  van  por  ahí  completamente...
—¡No  discutas,  mi  querido  muchacho,  por  favor,  no  discutas!  —gritó  el  señor  Wonka—.  ¡Es  una  pérdida  de  tiempo  precioso!  Y  bien,  aquí,  si  tenéis  a  bien  seguirme,  os  enseñaré  algo  de  lo  que  estoy  muy  orgulloso.  ¡Cuidado,  por  favor!  ¡No  tiréis  nada  al  suelo!  ¡No  os  acerquéis  demasiado!».

Charlie  y  la  fábrica  de  chocolate,  Roald  Dahl. 

sábado, 26 de abril de 2014

«Pero  todos  somos  un  poco  Kafka,  pensé  una  vez  más,  y  recordé  aquella  ocasión  en  la  que  Kafka  paseaba  por  el  parque  y  se  encontró  a  un  niño  que  lloraba.  Se  acercó  a  él  y  le  preguntó  qué  ocurría.  El  niño  dijo  que  había  perdido  a  su  muñeco,  que  el  muñeco  se  había  perdido.  Kafka  no  pudo  consolarlo.  Al  volver  a  casa  estuvo  pensando,  con  la  cabeza  entre  las  manos,  en  su  escritorio. Hizo  algo.  Escribió  algo,  más  bien,  porque  eso  era  lo  único  que  sabía  hacer.  Y  al  día  siguiente  regresó  al  parque  y  se  acercó  al  mismo  niño  y  le  entregó  un  papel.  Le  dijo:  mira,  esta  noche  tu  muñeco  me  ha  escrito  una  carta  explicándome  por  qué  se  fue,  léela.  Y  en  la  carta  el  muñeco  decía  que  se  había  ido  de  viaje,  que  era  muy  feliz  y  que  se  acordaba  del  niño,  su  amigo,  que  pronto  volvería;  y  así  fue  como  el  niño  dejó  de  estar  triste  y  regresó  con  los  demás, que  jugaban  a  lo  lejos».


Yo  mataré  monstruos  por  ti, Víctor  Balcells  Matas. 

jueves, 24 de abril de 2014

Être esprit, c'est la gloire invisible de l'homme*

«L'Evangile  recommande  pour  cela  deux  mouvements. En  effet,  quand  l'affligé  "considère  le  lis"  à  ses  pieds,  il  baisse  les  yeux,  et  la  vue  de  la  fleur  lui  cache  celle  de  son  chagrin.  Je  ne  dis  pas  qu'il  ne  lui  arrive  aussi  de  marcher  courbé  sous  le  souci,  le  regard  tourné  vers  le  sol  et  comme  fixé  sur  sa  peine;  mai,  s'il  baisse  le  yeux  pour  considérer  le  lis,  il  voit  tout  autre  chose  que  sa  tristesse.  D'autre  part,  quand,  suivante  le  précepte  de  l'Evangile,  il  regarde  les  oiseaux  du  ciel,  il lève  les  yeux,  et  il  échappe  à  la  vue  de  son  affliction.  Je  ne  dis  pas  qu'il  ne  lui  arrive  ausssi  parfois  dans  son  accablement  de  lever  les  yeux  et  de  faire  monter  vers  Dieu  un  soupir  accompagné  d'un  regard  plein  de  mélancolie;  mais,  s'il  lève  le  yeux  pour  regarder  l'oiseau  du  ciel, il  voit  tout  autre  chose  que  sa  tristesse».

«Quand  la  première  hirondelle  revient  avec  le  printemps,  tous  la saluent  avec  joie,  mais  nul  ne  peut  dire  si  c'est  la  même  que  l'an  passé,  personne  ne  la  connait,  et,  par  suite,  ne  saurait  la reconnaître!».

*Le  lis  des  champs  et  les  oiseaux  du  ciel,  Sören  Kierkegaard,  Librairie  Félix  Alcan,  Paris,  1935.

miércoles, 23 de abril de 2014

Feliz día del libro

«ENCUESTA:  6  de  cada  10  españoles  no  han  leído  un  libro  en  su  vida.  Y  menos  mal  que  la  encuesta  solo  se  hizo  sobre  10,  que  si  se  hace  sobre  1.000  los  resultados  aún  serían  más  desalentadores».

¡Esto  son  las  noticias  del  5º  canal!,  Perich,  Ediciones  B,  1988,  Barcelona. 

martes, 22 de abril de 2014

«En  cuanto  ella  habló, Gonsuké  levantó  la  vacilante  mano  izquierda.  Con  las  dos  manos  fuera  de  la rama  ¿cómo  podría  mantenerse  sobre  el  árbol?  Después,  cuando  el doctor  y  su  mujer  retomaron  aliento,  Gonsuké  y  su  haori  se  divisaron  desprendidos  de  la  rama,  y  luego...  y  luego...  Pero ¿qué  es  eso?  ¡Gonsuké  se  detuvo!,  ¡se  detuvo!  en  medio  del  aire,  en  vez  de  caer  como  un  ladrillo,  y  allá  arriba  quedó,  en  plena  luz  del  mediodía,  suspendido  como  una  marioneta».

Fragmento  de  "Sennin"  de Ryunosuke  Agutagawa,  recogido en  la  Antología  de  la literatura  fantástica  preparada  por  Borges, Silvina  y  Bioy  Casares.

jueves, 17 de abril de 2014

Práctica de la terapia de grupo

Victoria  (31).  Camisa,  vaqueros,  zapatos.  No  lleva  las  uñas  pintadas.  Sostiene  un  mando  de  televisión.

¡Hola!  Yo  he  traído  un  mando  de  televisión.  Este  de  aquí  tiene  cuarenta  y  siete  botones.  Es  negro  y  gris  y  está  como  nuevo.  Tiene  dos  pilas.  Como  la  mayoría  de  los  aparatos  electrónicos  utiliza  el  inglés  para  que  los  usuarios  identifiquemos  para  qué  sirve  cada  botón.  Si  les  digo  la  verdad,  yo  solo  uso  los  números.
Soy  una  fanática  de  los  mandos.  Y  cuando  vi  este  Nevir  me  enamoré  sin  remedio.  Y  es  que  los  mandos  me  chiflan.  Son,  lo  diré  de  una  vez  por  todas,  los  únicos  capaces  de  modificar  la  realidad.

(Pausa  larga).

A  Manuel  no  le  gustan  nada  los  mandos  de  televisión.  Bueno,  en  realidad  él  es  que  no  ve  la  televisión.  Dice  que  para  la  ciencia  ficción  ya  tiene  su  vida.  De  todas  formas,  a  mí  Manuel  no  me  gusta  nada.  Y  no  me  gusta  porque  su  único  tema  de  conversación  es  el  cine  de  animación.

(Pausa).
    
No  me  miréis  así,  pero  creo  que  este  mando  y  yo  ya  nos  conocíamos  de  antes.  Y  a  veces  hasta me  dice  cosas.  El  otro  día  va  y  me  dice  sin  venir  a  cuento:  "Llévame  a  ese  cine.  Al  de  las  sábanas  blancas".  Y  claro,  qué  le  voy  a  decir  si  de  quien  realmente  estoy  enamorada  es  de  él.  Del  mando,  digo.  Lo  que  me  preocupa  en  el  fondo  es  que  nuestros  canales  de  comunicación  no  son  los  mismos.

Me  acabo  de  dar  cuenta  de  que  Nevir  es  lo  mismo  que  venir.  Y  venir  es  un  verbo  que  no  me  gusta  demasiado.  Porque  primero  te  dice  "ven"  y  luego  te  dice  "ir".  Así  somos  los  humanos,  que  damos  excusas  absurdas  para  decir  que  hay  a  nuestra  derecha  un  mando  Panasonic  con  muchos  menos  botones,  con  solo  una  pila,  y  lo  mejor  de  todo,  escrito  en  castellano.

(Victoria  le  quita  las  pilas  al  mando  que  sostiene).

El  otro  día  estuve  en  el  cine  con  Manuel.  No  vuelvo  a  ir.  Tal  cual.  No  solo  no  tiene  bastante  con  llevarme  a  rastras  a  ver  una  de  esas  películas  que  solo  entiende  él  (esta  última  era  una  coreana  sin  subtítulos)  sino  que  después  venga  a  darme  la  chapa  el  tío.  Que  no  me  dejaba  ni  para  atrás.  Que  si  Fukushima  (y  yo  diciéndole:  "que  te  equivocas,  que  Fukushima  es  otra  cosa").  Y  él:  "y  tú  qué  sabrás,  si  de  lo  único  que  sabes  es  de  mandos  de  televisión".  Un  fracaso.  Como  lo  oyen.

(Victoria  vuelve  a  poner  las  pilas  al  mando).

En  realidad  he  querido  traer  este  objeto  porque  como  dije,  los  mandos  son  los  únicos  capaces  de  modificar  la  realidad.  Le  quitan  la  voz  a  los  poderosos,  colorean  tus  mañanas,  y  lo  que  es  mejor, son  capaces  de  llevarte  de  nuevo  a  ese  momento  en  que  tropezaste  para  avisarte  de  que  es  mejor  dar  un  rodeo.

(Pausa).

He  traído  un  mando  de  televisión.  Este  de  aquí  tiene  cuarenta  y  siete  botones.  Es  negro  y  gris  y  está  como  nuevo.  Tiene  dos  pilas.  Como  la  mayoría  de  los  aparatos  electrónicos  utiliza  el  inglés  para  que  los  usuarios  identifiquemos  para  qué  sirve  cada  botón.  Si  les  digo  la  verdad,  yo  solo  uso  los  números.
Soy  una  fanática  de  los  mandos.  Y  cuando  vi  este  Nevir  me  enamoré  sin  remedio.  Y  es  que  los  mandos  me  chiflan.  Son,  lo  diré  de  una  vez  por  todas,  los  únicos  capaces  de  modificar  la  realidad.

miércoles, 16 de abril de 2014

«SONIA.  Todos  en  la  vida  buscamos  un  amor,  el  amor  nuestro.  Como  lo  buscamos  con  afán,  llegamos  a  encontrarlo.  Pero  suele  ocurrir  que  ese  ser  que  nuestro  corazón  elige,  no  es  a  nosotros  a  quien  busca,  sino  a  otro  ser  que  es  el  amor  suyo.  Así,  la  vida  es  una  larga  cadena  de  desacuerdos,  de  inadaptaciones.  Y  así,  todos  y  cada  uno,  nos  movemos  en  un  caos  de  imposible  solución.  Ese  es  el  gran  drama  de  la  Humanidad.  Ni  filósofos,  ni  poetas  —que  son  los  supremos  filósofos—  encontrarán  la  clave  del  problema  insoluble».

De  El  personaje  presentido  de  Concha  Méndez.  Obra  recogida  en  Teatro  español  de  vanguardia,  edición  de  Agustín  Muñoz-Alonso  López. 

martes, 15 de abril de 2014

El gato despaciosamente maúlla sus orines en el párpado lunar*

«La  luz  encristalada  en  una  urna  y  la  muerte  saltando  como  un  clown  en  el  espejo.

Un  día  Mc  Cornack  regresaba  a  su  casa,  lucía  más  fatigado  que  otros  días.  Faltaban  unos  cuantos  metros  para  llegar  a  su  casa  cuando  sintió  que  se  le  iba  el  sentido  y  que  apretaba  el  vacío  con  las  manos.  Cayó  al  suelo  con  el  cuerpo  endurecido  como  si  los  músculos  se  le  contrajesen  de  continuo  recorridos  por  una  serpiente.  A  pesar  del  odio  que  la  vecinería  le  tenía,  algunos  más  piadosos  lo  cargaron  y  lo  llevaron  a  su  casa.  Tuvieron  que  buscar  con  mucho  cuidado  la  llave  de  entrada,  parecía  que  él  intentaba  esconderla  dentro  de  su  propia  ropa.  En  un  bolsillo  secreto  la  encontraron.  Al  abrir  la  puerta  de  su  casa,  los  que  cargaban  a  Mc  Cornack  fueron  sorprendidos.  Allí  estaban  la  mujer,  los  hijos  y  el  perrito  reproducidos  en  cera,  todos  de  tamaño  natural.  En  su  locura  no  aceptaba  el  incendio  que  se  había  tragado  a  toda  su  familia.  Todos  los  días  conversaba  con  aquellos  fantasmas  de  cera,  oyendo  respuestas  imposibles».

*Oppiano  Licario,  José  Lezama  Lima. 

lunes, 14 de abril de 2014

La  canción  del  presente*

No  sé  odiar,  ni  amar  tampoco.
Y  en  mi  vida  inconsecuente,
amo,  a  veces,  como  un  loco
u  odio  de  un  modo  insolente.
Pero  siempre  dura  poco
lo  que  quiero  y  lo  que  no.
¡Qué  sé  yo!
Ni  me  importa.
Alegre  es  la  vida  y  corta,
pasajera.
Y  es  absurdo,
y  es  antipático  y  zurdo
complicarla
con  un  ansia  de  verdad
duradera
y  expectante.
¿Luego?  ¡Ya!
La  verdad  será  cualquiera.
Lo  precioso  es  el  instante
que  se  va.

*Antología  poética  de  Manuel  Machado,  selección  de  Manuel  Márquez  de  la  Plata.

jueves, 10 de abril de 2014

«El  número  de  sistemas  estéticos  que  han  tratado  de  explicar  las  relaciones  entre  el  arte  y  la  vida  es  numeroso  y  cada  uno  pretende  aportar  la  solución  total  al  problema.  Para  Charles  Lalo  (2),  "el  arte,  que  expresa  siempre  la  personalidad  del  autor  o  del  aficionado,  tiene  como  mínimo  cinco  formas  muy  distintas  de  expresarla".
En  la  primera  de  ellas  el  arte  realiza  una  función  de  juego,  de  diversión.  Hay  en  él  un  elemento  de  exceso,  de  derroche,  en  el  buen  sentido;  se  podría  decir,  de  lujo.  Los  cuartetos  número  14  y  15  de  Darius  Milhaud  nos  ofrecen  un  ejemplo  típico  de  tal  forma.
Milhaud  encontró  accidentalmente  unos  rollos  de  papel  pautado,  "papel  de  música",  y  decidió  escribir  un  cuarteto  cuya  escritura  llenara  exactamente  los  pliegos  hallados».

El  director  de  orquesta  ante  la  partitura,  Enrique  Jordá.

martes, 8 de abril de 2014

«Pero  no  olvidemos  que  la  civilización  musulmana  más  tradicional  y  seguidora  de  las  enseñanzas  de  Mahoma  tuvo  un  gran  aprecio  por  la  escritura  y  en  ella  basó  sus  propios  cimientos.  El  libro  tiene  trato  reverencial:  se  llama  "libro"  al  Corán,  su  texto  sagrado,  pero  también  se  conoce  como  "gentes  del  libro"  a  judíos  y  cristianos,  cuya  guía  es  un  texto  revelado  de  un  dios  único  que  originariamente  fue  el  mismo.  En  la  filosofía  árabe  el  universo  es  un  libro,  y  el  gran  compendio  de  gramática  de  su  lengua  vuelve  a  ser  "el  libro".  Así  pues,  el  libro,  "lámpara  de  príncipes",  "república  de  sabios",  divulgador  de  las  maravillas  de  la  creación,  es  el  precedente  de  lo  que  en  el  Siglo  de  las  Luces  llegó  a  ser  la  Enciclopedia,  o  libro  de  todos  los  saberes».

Los  dominios  del  lenguaje,  Ignacio  Merino. 



La  fotografía  de  Vila-Matas  está  tomada  del  siguiente  blog:  http://jmarchamalo.blogspot.com.es/2011/06/mas-fotos-de-escritores.html

lunes, 7 de abril de 2014

«Aureliano  terminó  por  olvidarse  de  él,  absorto  en  la  redacción  de  sus  versos,  pero  en  cierta  ocasión  creyó  entender  algo  de  lo  que  decía  en  sus  bordoneantes  monólogos,  y  le  prestó  atención.  En  realidad,  lo  único  que  pudo  aislar  en  las  parrafadas  pedregosas,  fue  el  insistente  martilleo  de  la  palabra  equinoccio  equinoccio  equinoccio,  y  el  nombre  de  Alexander  Von  Humboldt».

«Pocas  horas  después,  estragado  por  la  vigilia,  entró  al  taller  de  Aureliano  y  le  preguntó:  "¿qué  día  es  hoy"  Aureliano  le  contestó  que  era  martes.  "Eso  mismo  pensaba  yo  —dijo  José  Arcadio  Buendía—.  Pero  de  pronto  me  he  dado  cuenta  de  que  sigue  siendo  lunes,  como  ayer.  Mira  el  cielo,  mira  las  paredes,  mira  las  begonias.  También  hoy  es  lunes».

Cien  años  de  soledad,  Gabriel  García  Márquez.

sábado, 5 de abril de 2014

La mejor escuela*

Desconfía  de  aquellos  que  te  enseñan
listas  de  nombres
                                                 fórmulas
                                                                                y  fechas
y  que  siempre  repiten  modelos  de  cultura
que  son  la  triste  herencia  que  aborreces.

No  aprendas  sólo  cosas
                                                                       piensa  en  ellas
y  construye  a  tu  antojo  situaciones  e  imágenes
que  rompan  la  barrera  que  aseguran  existe
entre  la  realidad  y  la  utopía:

vive  en  un  mundo  cóncavo  y  vacío
juzga  cómo  sería  una  selva  quemada
detén  el  oleaje  en  las  rompientes
tiñe  de  rojo  el  mar
sigue  a  unas  paralelas  hasta  que  te  devuelvan 
al  punto  de  partida
coloca  el  horizonte  en  vertical
haz  aullar  a  un  desierto
familiarízate  con  la  locura.
Después  sal  a  la  calle  y  observa:
es  la  mejor  escuela  de  tu  vida.

(José  Agustín  Goytisolo)

*Poesía  para  estudiantes,  selección  de  María  Dolores  Fernández  Lucio,  Libertarias  Prodhufi,  Madrid,  1996.

viernes, 4 de abril de 2014

A  escribir  he  aprendido  de  los  amigos,
pero  sin  ellos.  Tú  me  has  enseñado
a  amar,  pero  sin  ti.  La  vida
con  su  dolor  me  enseña  a  vivir,
pero  casi  sin  vida,  y  a  trabajar,
pero  siempre  sin  trabajo.  Entonces,
entonces  he  aprendido a  llorar,
pero  sin  lágrimas,  a  soñar,  pero  
no  veo  en  sueños  más  que  figuras  inhumanas.
No  tiene  ya  límites  mi  paciencia.
No  me  queda  paciencia  para  nada,  nada
queda  ya  de  nuestra  fortuna.
También  a  odiar  he  acabado  aprendiendo
de  los  amigos,  de  ti,  de  la  vida  entera.

Beppe  (Giuseppe)  Silva


Antología  de  poetas  suicidas  (1770-1985),  José  Luis  Gallero,  Madrid,  1989.

lunes, 31 de marzo de 2014

«También  contó  la  patrona  la  historia  de  su  padre.  Eran  de  Cuenca.  Allí  había  conocido  ella  a  su  marido.  Su  padre  era  labrador  y  tenía  algunas  tierras.  Una  tarde  se  durmió  arando  con  los  bueyes.  Y  como  no  volvía  el  arado,  los  bueyes  siguieron  y  se  salieron  del  campo.  El  hombre  seguía  andando,  con  sus  manos  en  la  mancera.  Iban  hacia  poniente.  Tampoco  a  la  noche  se  detuvieron.  Pasaron  vados  y  montañas  sin  que  el  hombre  despertara.  Hicieron  todo  el  camino  del  Tajo  y  llegaron  a  Portugal.  El  hombre  no  despertaba.  Algunos  vieron  pasar  a  este  hombre  que  araba  con  sus  bueyes  un  surco  solo,  largo,  recto,  a  lo  largo  de  las  montañas,  al  través  de  los  ríos.  Nadie  se  atrevió  a  despertarle.  Una  mañana  llegó  al  mar.  Atravesó  la  playa;  los  bueyes  entraron  en  la  mar.  Rompían  las  olas  en  sus  pechos.  El  hombre  sintió  el  agua  por  el  vientre  y  despertó.  Detuvo  a  los  bueyes  y  dejó  de  arar.  En  un  pueblo  cercano  preguntó  dónde  estaba  y  vendió  sus  bueyes  y  el  arado.  Luego  cogió  los  dineros  y,  por  el  mismo  surco  que  había  hecho,  volvió  a  su  tierra.  Aquel  mismo  día  hizo  testamento  y  murió  rodeado  de  todos  los  suyos».

(Industrias  y  andanzas  de  Alfanhuí,  Rafael  Sánchez  Ferlosio).

jueves, 27 de marzo de 2014

Aprenda español con canciones y (XL)

•Escucha  la  canción.  (1  punto).



•El  grupo  que  canta  esta  canción  se  llama  Alameda.  ¿Qué  es  una  alameda?  (2  puntos).  Define  las  siguientes  palabras:

-Rosaleda.
-Robledal.
-Hayedo.
-Pinar.
-Limonar.
-Chopera.

•Trabajo  con  las  preposiciones:  (2  puntos).

-Cerca  del  Guadalquivir  hay  un  patio  con  un  limonar.

Cambia  las  preposiciones  por  otras.  Ejemplo: 

-Bajo  el  Guadalquivir  hay  un  patio  sobre  un  limonar.  ¿Cómo  sería  eso  posible?  Busca  otras  posibilidades.

•¿Habías  oído  /  leído  alguna  vez  la  palabra  zaguán?  ¿Y  umbral?  ¿Crees  que  hall  es  una  palabra  del  español?

Relaciona  las  tres  palabras  y  di  cuál  te  parece  más  apropiada  para  un  contexto  coloquial.  (2  puntos).  

•Describe  a  tu  manera  una  noche  andaluza  de  luna  llena.  (hasta  3  puntos).
Cómo dice Te Quiero un Creador from nuevenovenos on Vimeo.

jueves, 20 de marzo de 2014

Práctica de las neuronas espejo

Cuando  estalló  la  bomba  yo  estaba  saliendo  del  autobús  para  ir  al museo  sefardí.  Lo  recuerdo  bien  porque  cada  día  hago  el  mismo  trayecto.  Espera.  Ese  día  había  huelga.  Es  verdad.  El  día  que  estalló  la  bomba  no  fui  a  trabajar.  O  sí.  Me  hace  dudar.  A  ver.  No.  Sí.  El  día  que  estalló  la  bomba  no  fui  a  trabajar.  ¿Recuerda  que  no  trabajo?  El  día  que  estalló  la  bomba  estallaron  muchas  otras  cosas.

Mi  padre  solía  decir:  "en  todas  las  casas  cuecen  habas".  Ahí  es  donde  quería  llegar.  Una  cosa  lleva  a  la  otra.  Que  si  bombas,  que  si  habas.  Ese  día  había  huelga.  Es  verdad.  En  todas  las  casas  estallan  bombas.  Habas  contadas.  Espere  un  momento.  Creo  que  algo  de  mi  relato  no  guarda  relación  con  lo  que  me  ha  preguntado. No  sé  si  sabrá  que  aprendí  a  fabricar  explosivos  caseros  un  día  de  mucha  lluvia.  Sé  que  eso  no  es  importante.  Yo  no  quería  que  ocurriera,  pero  a  veces  es  inevitable.  Sí.  Lo  sé.  Qué  quiere  que  le  diga.  Aquí  también  se  cuecen  habas.

Hoy  quemo  los  recuerdos  como  el  día  de  marras  quemé  la  camisa  a  cuadros  que  llevaba  puesta.  Repito  que  yo  no  quería  que  ocurriera.  Y  son  las  dos  y  cuarto.  Ya  no  puedo  pedir  perdón  por  el  daño  que  causé  porque  nadie  me  creería.  No  sé  si  sabrá  que  aprendí  a  fabricar  explosivos  caseros  un  día  de  mucha  lluvia.

¿Por  qué  lo  hice?  ¿Cómo  podré  recuperar  la  confianza  de  los  que  antes  me  querían?  ¿Qué  le  lleva  a  un  hombre  a  hacer  daño  a  otros?  ¿Me  escucha?  De  pequeño  solía  salir  a  jugar  a  las  canicas.  En  verano  sobre  todo.  Ya  sabe  que  en  verano  las  horas  se  estiran,  las  habas  se  cuecen,  las  bombas  estallan.  Pues  tengo  miedo  a  las  canicas.  Nadie  lo  sabe.  Usted  puede  considerarse  un  privilegiado.  A  otras  personas  les  dan  miedo  las  arañas;  amímedanmiedolascanicas.

Que  sea  el  responsable  de  la  explosión  no  me  convierte  en  un  asesino.  Es  como  cuando  llueve,  como  cuando  llueve  mucho  y  no  sabes  qué  hacer  y  te  pones  a  investigar  cómo  se  hacen  explosivos  y  te  llega  ese  olor  a  tierra  mojada  por  la  lluvia  y  piensas  que  cuando  estés  muerto  la  tierra  que  rodea  tu  tumba  también  se  mojará  por  esa  lluvia.

¿Que  qué  echaré  de  menos?

•Arreglar  el  jardín.
•Andar  descalzo.
•Decir  gracias  muchas  en  lugar  de  muchas  gracias.
•Una  pulsera.
•Dos  ojos.

Pero  ahora  que  lo  pienso  estoy  bien  como  estoy.  Es  el  destino  de  los  que  han  cometido  algún  error  grave.  ¿Acaso  usted  es  perfecto? 

Mi  nombre  es  Señor,  Señor  Cualquiera.  Tenía  veintinueve  años.  De  Murcia.  Era  panadero.

(Guillermo).

domingo, 16 de marzo de 2014

«Sebastián  no  era  gran  cosa,  ya  se  ha  dicho,  aunque,  eso  sí,  era  bilingüe  y  a  veces  se  entretenía  corrigiendo  traducciones  ajenas.  Traducciones  de  poesía  que  no  le  parecían  acertadas  y  que  le  irritaban.  Ahora  estaba  con  Blake,  después  de  haber  dejado  a  Milton  por  imposible,  y  a  su  manera  de  entender,  estaba  haciendo  un  buen  trabajo.  
  Por  más  que  no  hiciera  nada  con  ellas,  estas  correcciones  ocupaban  con  frecuencia  la  mayor  parte  de  su  tiempo. No  pretendía  enmendarle  la  plana  a  nadie,  y  sabía  que  no  hay  oficio  más  exigente  y  peor  pagado  que  el  de  traductor,  pero  no  podía  dejar  pasar  una  mejora  si  descubría  la  causa  del  problema.  Corregía  sin  cesar  lo  que  otros  hacían,  pero  no  presentaba  el  resultado  de  su  esfuerzo,  ni  tenía  interés  en  demostrar  que  su  pericia  era  mayor  que  la  de  nadie,  le  bastaba  con  saber  que  algo  escondía  una  solución  mejor,  y  que  él,  precisamente  él,  la  había  encontrado.  No  era  su  orgullo,  en  cualquier  caso,  el  que  buscaba  levantar,  sino  el  orgullo  del  poema».

«—Y  eso  de  escribir,  ¿cómo  es?  Algún  día  me  gustaría  a  mí  escribir  algo,  pero  no  sé  muy  bien  cómo  se  hace.
—Yo  tampoco.
—Venga,  hombre,  si  es  escritor  algo  sabrá.  Se  lo  inventa  uno  o  va  contando  las  cosas  que  le  pasan.  Porque  yo  podría  contar  un  montón  de  cosas.  Pero  no  tengo  tiempo.  Yo  es  que  cada  día  me  lío  haciendo  mil  cosas.
—Todo  el  mundo  piensa  que  su  vida  podría  ser  una  novela.
—¿Y  no  es  verdad?
—No.  Una  novela  es  una  novela.  No  tiene  que  ver  con  la  vida.

[....]

—Usted  no  podría  escribir  nunca  un  libro.
—¿Y  cómo  es  eso?
—Verá  usted  —dijo  ya  un  poco  indignado—,  hay  un  libro  precioso  que  se  llama  Veinte  mil  leguas  de  viaje  submarino.  Lo  escribió  Julio  Verne  y  trata  de  un  mundo  debajo  del  mar. ¿Y  sabe  qué  hay  exactamente  a  veinte  mil  leguas  debajo  de  la  superficie  del  mar,  en  realidad?
—No...
—Nada.  A  esa  profundidad  no  hay  absolutamente  nada, todo  lo  que  había  debajo  del  mar  en  ese  libro  lo  puso  Julio  Verne.  Hasta  el  último  pez.
—Entonces  es  todo  inventado.
—Exactamente.  En  un  libro  no  hay  nada  que  no  esté  escrito  por  gente  como  yo,  que  podrían  hacer  otra  cosa  pero  que  hacen  esto,  corrijo,  que  no  podrían  hacer  otra  cosa  y  que  tal  vez  por  eso  hacen  esto».

Ya  solo  habla  de  amor,  Ray Loriga. 

viernes, 14 de marzo de 2014

«Con  su  venida  de  lejanas  tierras
trae  el  anuncio  de  un  tiempo  favorable,
abre  sus  alas  de  ébano,
viste  sus  pechos  de  marfil  y  ríe
con  carcajadas  de  sándalo».

El  cálamo  del  poetaAbû Tammân Ibn Rabâh de Calatrava.


Fotografía  de  Leila  Amat.