sábado, 23 de marzo de 2013

Sin título

   El siguiente texto tiene múltiples interpretaciones, casi tantas como lectores se acerquen a él. El primer paso para saber si se ha comprendido es intentar ponerle un título, por ejemplo (La inmutabilidad del maestro). A partir de ahí puede desarrollarse una explicación, que no tiene por qué ser la única.  Todo  variará en función de qué personaje es considerado como el más importante del relato (la joven, los padres, el hijo, el maestro o el pescadero).  

  «Una hermosa muchacha japonesa, cuyos padres eran dueños de una tienda de alimentos, vivía cerca del maestro zen Hakuin. De repente, sin previa sospecha, sus padres descubrieron que estaba encinta. El hecho enojó a sus padres. No quiso confesar quién era el padre, pero tras mucho acoso señaló finalmente a Hakuin. Encolerizados, los padres fueron a ver al maestro. Todo lo que él dijo fue: "¿De veras?".
   Después de que naciera el niño, lo llevaron a Hakuin. Para entonces había perdido su reputación, lo que no le preocupó, y cuidó exquisitamente a la criatura. Un año más tarde, la muchacha no pudo soportarlo por más tiempo y dijo la verdad a sus padres: el padre auténtico era un muchacho que trabajaba en el mercado del pescado.
   La madre y el padre de la muchacha fueron inmediatamente a ver a Hakuin para solicitar su perdón, disculparse finalmente y recuperar al niño. Hakuin los atendió de buena gana y al devolverles el niño, todo lo que dijo fue: "¿De veras?".»

 Dar clase con la boca cerrada, Don Finkel.