En la boca del metro de Alonso Martínez, un loco anunciaba arcos iris y se quejaba de que no vendía ninguno, a pesar de que los tenía muy baratos.
—Están locos, están locos, —repetía en alta voz—, ¿pero qué se puede hacer en la vida sin colores?
*Milagros Salvador, Los últimos madroños, Huerga y Fierro editores, 2011.
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