La fórmula parece sencilla, pero seguramente que no lo sea. Para que el espectador quede satisfecho estos cinco jóvenes llenos de vitalidad elaboran un cóctel apetitoso; ingeniosos juegos de palabras, música amena y voces y actuación bien trabajadas. El humor está en todo el escenario. Lo más llamativo de todo es que son capaces de cambiar de registro musical en un santiamén.
Solo destacaría dos defectos en su último espectáculo "Time al tiempo", y son estos: la publicidad que hacen de una conocida bebida. Bochornoso. Y el presunto desprestigio de los cantaores flamencos, a los que consideran primates. No todo vale en un contexto humorístico, al menos así lo creo yo.
Pero eso son dos notas en la inmensidad del espacio. Nos daremos cuenta de que la caja está vacía, por lo que pasado y futuro están "a las puertas de la nada". Así que, reído lo reído, la maldición del mono negro consiste en no poder presenciar en directo un espectáculo brillante.
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada