domingo, 30 de octubre de 2011

Donde la telaraña y el alacrán no habitan*

Sonreír con la alegre tristeza del olivo,
esperar, no cansarse de esperar la alegría.
Sonriamos, doremos la luz de cada día
en esta alegre y triste vanidad de ser vivo.

Me siento cada día más leve y más cautivo
en toda esta sonrisa tan clara y tan sombría.
Cruzan las tempestades sobre tu boca fría
como sobre la mía que aún es un soplo estivo.

Una sonrisa se alza sobre el abismo: crece
como un abismo trémulo, pero batiente en alas.
Una sonrisa eleva calientemente el vuelo.

Diurna, firme, arriba, no baja, no anochece.
Todo lo desafías, amor: todo lo escalas.
Con sonrisa te fuiste de la tierra y el cielo.

Poemas, Miguel Hernández, selección de Josefina Manresa y José Luis Cano, Plaza y Janés (1974).

*El título de este pequeño recordatorio por los ciento un años del nacimiento del escritor es un verso de su poema "Llamo a los poetas".