miércoles, 20 de octubre de 2010

18 de julio de 2010

El año en que aterrizó Yupi,
naranja infinito su cuerpo,
dijo en una lengua
no oída antes:

«y omegando microlabios».

[Verso suelto corriendo]

Yupi, sol bípedo caminante,
sabe el arte de callar,
y encuentra amigos
bajo
las
piedras.

[Se me olvidaron los signos de admiración].

Quisiera acabar el poema
con un verso decente;
ayúdame, Yupi.

En la ciudad como en la playa
azucárame la atalaya.


20-10-2010

Íñigo Laquerrá

0 comentarios:

Publicar un comentario en la entrada