
Ten presente tu pasado. Pasa y baila. Sin complejos. Arritmia corporal. Tres horas como un estornudo.
En el torpe itinerario que se abre al abandonar la fábrica de sueños ahumados/electrizantes puede pasar de todo: que encuentres una joya en forma de semejante, que te des de bruces contra una negativa reiterada o que te acompañe un alma creativa en tu regreso al infierno. Si además de eso un ingenuo deja olvidada su cartera abierta en la acera a modo de invitación al robo perfecto, mejor que mejor.
La noche empezó y acabó de un modo sublime.
La clave está en lo sublime, siempre. Y a bailar, malditos, que para eso estamos.
ResponderSuprimirSaludos :)
Bueno... hay quien dice: "huye de lo sublime si no quieres morir aplastado por un merengue". Te reto a que adivines qué monstruo de las letras dijo semejante cosa. No es tan difícil. ¿Te atreves?
ResponderSuprimirBailaré siempre que alguien quiera enseñarme. Sé que solo no podría.
Unsaludo.